Preguntas y respuestas

MAVIS ANDERSON
(ESTADOS UNIDOS)
LATIN AMERICA WORKING GROUP (LAWG)

1.- ¿Cómo y cuándo conoció de la existencia del CMMLK? ¿Cómo y cuándo se relacionó con él?
2.- ¿En qué actividades ha colaborado/participado junto al CMMLK?
3.- ¿Qué querría que el CMMLK incorporara a su accionar/cambiara de su accionar actual en los próximos veinticinco años?

Conocí de la existencia del CMMLK cuando trabajaba para el Centro de Educación Mundial (Center for Global Education-CGE) en Augsburg College y trataba de encontrar una contraparte en Cuba para que colaborara con nuestra programación en la isla y recibiera nuestras delegaciones. Eso ocurrió, probablemente, a fines de los noventa. En el CGE comencé la relación con el CMMLK gracias a las delegaciones de estudio que este recibía. He continuado esa relación en mi actual responsabilidad con el Latin- America Working Group (Grupo de trabajo sobre la América Latina-LAWG) de Washington, DC, sobre todo en colaboración con Acción Permanente por la Paz.
He colaborado con el CMMLK en la organización de delegaciones a la isla y en reuniones de estrategia para elegir las contrapartes que coordinan visitas de delegaciones a Cuba. Además, he
sostenido intercambios con delegaciones organizadas por el CMMLK sobre la política estadounidense hacia Cuba. Muchos trabajadores del CMMLK forman parte de la Red sobre Política hacia Cuba de LAWG y reciben nuestras actualizaciones y reclamos de acciones.
Me resultaría útil para el trabajo de LAWG que el CMMLK compartiera la información sobre nuestra red electrónica con todos los grupos que visitan la isla con el auspicio del Centro, y quizás también que compartiera el listado de los miembros de esos grupos con LAWG, para que pudiéramos brindarles nuestros servicios y nuestra información a todas las personas que hayan viajado a Cuba, lo que las ayudaría a abogar activamente por un cambio de política a su regreso a los Estados Unidos. Confío en que el Programa de Solidaridad del CMMLK prosiga su excelente trabajo de recibir delegaciones de los Estados Unidos y ayudarlas a entender la realidad cubana. También sería útil para nuestra labor que el CMMLK enviara delegaciones regulares a Washington, tanto de personas de iglesia como de otros grupos (ancianos, jóvenes, músicos/artistas, ciudadanos cubanos “normales”) para que se reunieran con
funcionarios del Congreso y de la Casa Blanca a fin de educarlos sobre la realidad cubana y la urgente necesidad de que los Estados Unidos cambien su política con respecto a la isla, en bien de todos los cubanos.

ALEJANDRO DAUSA
Conocí al Centro en 1993, cuando yo comenzaba a trabajar en el Consejo de Iglesias de Cuba. Raúl Suárez, que en ese momento era responsable del departamento de proyectos, me invitó a colaborar con algunos cursos de formación pastoral. Sugirió que me entrevistara con Joel o Adalys. Por esa época yo vivía en 33 y 54, de modo que una tarde, sin atisbos de transporte en el horizonte, decidí caminar hasta allá. La charla fue con Joel, en el comedor, y se prolongó más de lo que yo esperaba. Escuché un detallado recorrido por el mundo latinoamericano, con énfasis en movimientos y protagonistas del cristianismo liberacionista. Con el paso del tiempo advertí que el Centro era, con mucho, el espacio ecuménico cubano mejor relacionado con Latinoamérica, en un período duro, en el que no pocas iglesias de la isla volvían mirada (y guiños) a los Estados Unidos.
De esa etapa recuerdo algunos momentos. La decisión de articularnos con el DEI y el Seminario Bíblico —con sedes en Costa Rica—, puntos de encuentro de la Teología de la Liberación continental. El comienzo del Curso de Educación Pastoral en Marianao, con hermanas y hermanos que llegaban con dificultades para trasladarse desde Guanajay, Mariel y aun Pinar del Río. El ánimo de un grupo de personas provenientes de diferentes disciplinas, que nos reuníamos cada semana a reflexionar sobre la realidad golpeada por el Período Especial. Las primeras caravanas de Pastores por la Paz, y con ellos el amor eficaz que desafiaba al imperio y una bicicleta que utilicé, transmutada vía permutas, hasta el año 2007. El ayuno frente a la Oficina de Intereses, con una impresionante y constante afluencia de gente de pueblo, solidaria y cariñosa.
En 1995 inicié mi trabajo a tiempo completo en el Centro, que había definido ya sus ámbitos de acción. La propuesta de formación socioteológica se transformó en programa, lo que nos puso a José Conde y a mí a recorrer miles de kilómetros visitando iglesias en los rincones más apartados (el primer viaje, Habana-Bayamo, en el desvencijado Lada de Fernando y Esther). Tuve la oportunidad impar de conocer geografías, historias y culturas en un peregrinaje que duró no menos de dos años y me descubrió, al mismo tiempo, parte de los múltiples rostros del protestantismo cubano que aprecio y valoro. Las rutas interminables nos daban suficiente tiempo para atormentar a Ramón, el chofer, con ásperos temas musicales de Zitarrosa, pero también, por ejemplo, para revisar con minuciosidad monacal la traducción al castellano de un libro de Frei Betto.
Por otra parte, el programa nos permitió invitar a personalidades entrañables del mundillo teológico comprometido con la emancipación de los pueblos, y a la vez respaldar a jóvenes cubanos que participaban en cursos breves en países latinoamericanos, como una manera de rearticular a Cuba con su entorno lógico.
Son múltiples y variadísimas las actividades en las que participé con el Centro. Por meras razones de espacio seleccionaré desde el corazón algunas pocas: los incontables encuentros y talleres con congregaciones de diferentes provincias; un largo y familiar conversatorio con Leonardo Boff en la terracita y a la luz de las velas que colocamos para disuadir a un apagón implacable; la despedida de Don Samuel en el San Cristóbal insurgente (con la congoja de ver clausurarse ante nuestros ojos un capítulo de la historia de la iglesia); la participación en multitudinarios foros sociales, fiestas del libro en La Habana, bienvenidas, adioses.
¿La actividad más reciente? Un concierto de Silvio en Pogolotti, en febrero del 2011, donde me encontré, con naturalidad y como si fuera cosa cotidiana, con Suárez, Raquel, Daisy, Kirenia, Ariel, Joel, Idania, Elizabeth, Conner, Ena, Pele, Hildelisa y, claro, también con el espíritu de King sobrevolando junto a la nube de testigos y empecinados anunciadores de un mundo donde prevalezca el Buen Vivir. Buena imagen, al fin, porque el futuro del Centro es su pasado, sus opciones, sus apuestas, su lucidez, su gente, su compromiso con los territorios libres, dondequiera que estén.

FREI BETTO
Tengo el honor de ser uno de los fundadores del CMMLK. Desde 1981 inicié en Cuba un trabajo en pro de mejorar las relaciones entre la Iglesia Católica y el gobierno. Como era un actor en la Educación popular brasileña gracias al Centro de Educación Popular del Instituto Sedes Sapientiae (CEPIS) de Sao Paulo, traté de interesar a los cubanos en el método Paulo Freire. Había, por parte de los ideólogos del Partido, cierto prejuicio con respecto a Paulo Freire, considerado idealista por los soviéticos debido a una interpretación equivocada de la articulación que hace Freire entre su fe cristiana y el método marxista. Insistí con Fidel sobre la importancia de Paulo Freire y sentí, de su parte, una gran apertura. Eso propició la fundación del CMMLK con educadores que provenían de dos instituciones con las cuales mantenía un estrecho contacto en la década de los ochenta: la Casa de las Américas y la iglesia bautista del pastor Raúl Suarez. El CEPIS colaboró estrechamente con los pasos iniciales del CMMLK, y él y el Centro Palmares, de Paraíba, enviaron educadores populares con frecuencia a Cuba.
He participado en varios eventos promovidos por el Centro, sin que exista entre ambos un vínculo sistemático de trabajo. Me he reunido con sus formadores, he dado conferencias, he enviado textos sobre Educación popular, etc.
El Centro debe estar en condiciones de subsidiar pedagógicamente los cambios que el VI Congreso del PCC aprobó. Serán cambios centrados en la estructura económica del país, con el intento de desestatizar la Revolución y, de ese modo, mejorar el socialismo. Ahora bien, esa es una operación delicada, dado que toda apertura a la economía de mercado facilita la introducción de una mentalidad capitalista. Por tanto, es necesario profundizar el trabajo ideológico, educativo, para crear conciencia y actitudes de solidaridad, de no apropiación privada de la riqueza. Y todo eso depende de un intenso trabajo pedagógico, en el cual el CMMLK puede desempeñar, a partir de su experiencia en los últimos veinticinco años, un papel preponderante.

CLAUDIA KOROL
(ARGENTINA)
PAÑUELOS EN REBELDIA
No me es posible decir cuándo conocí a los compañeros y las compañeras del Centro Martin Luther King. Sería como responder cuándo supe de la existencia de mi familia.
Una nace y se va re-conociendo en los lazos de afecto, amistad, compromiso, complicidad, amor, que nos vuelven parte de una porción de humanidad en la que creamos nuestra identidad, nuestras convicciones, nuestra manera de estar en el mundo.
Pensar en Cuba, para mí, es una manera de soñar. Es la revolución que nació conmigo. Es la revolución que me enamoró y me sigue enamorando; que me dolió y me sigue doliendo; que me da esperanzas, que me exige compromiso, que me recuerda el camino.
Y en el corazón de esa revolución se encuentra el pequeño territorio de la gente amiguísima, en Marianao. Donde compartimos horizontes de utopías. Donde el proyecto político cultural expresado por América Libre encontró su refugio. Donde Esther Pérez me enseñó a caminar los primeros pasos en la experiencia de Educación popular. Donde Raúl Suárez y Frei Betto animaron mi búsqueda de diálogo con la marcha latinoamericana de la Teología de la Liberación. Donde compartimos con Joel Suárez tantas aventuras en las batallas por la unidad latinoamericana. Una unidad inspirada en el guevarismo. Una unidad fidelísima a las causas populares. Una unidad hecha de principios y no de pragmatismos burocráticos.
En el Centro Martin Luther King compartí momentos únicos con maestros y maestras inolvidables.
Además de los nombrados, quisiera recordar que ahí nos encontramos más de una vez con el comandante Manuel Piñeiro Losada, integrante del Consejo de Redacción
de América Libre. Ahí me reuní con Silvio Rodríguez, para invitarlo a participar en la aventura de recordar en la Argentina al Che, en el trigésimo aniversario de su última batalla vivo. Ahí compartimos largos diálogos con Fernando Martínez Heredia, intentando develar obsesivamente los misterios del continente, y de nuestras búsquedas de hacer de la revolución socialista “ni calco ni copia, sino creación heroica”.
Cuando mi hija Martina habla de Cuba recuerda a Javito, su amigo de la infancia. También a los “locos” y las “locas” que en pleno Período Especial trataban de encontrar algún pedacito de carne para la “niñita argentina”. La solidaridad es el signo del socialismo cubano. Y esto se expresa en las grandes causas estratégicas y en el gesto cotidiano.
¿Qué deseo para el Centro Martin Luther King? Que persevere en la locura necia de desafiar todo status quo, que persevere en las batallas utópicas, que nos ayude a entender la humanidad que enlazó a los cien mil camilos y a los cien mil guevaras del continente. Quiero decir, que cambiando, no cambie en la esencia de seguir siendo cuna, estrella y horizonte.

FERNANDO TORRES
(COLOMBIA)
KAIROS EDUCATIVO
Me encontraba en el Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) de Costa Rica participando en el seminario de investigadores invitados del año 1995. Recuerdo que Helio Gallardo llegaba de Cuba con noticias muy buenas: se acababa de realizar el primer taller de formación socioteológica y de dar a la luz el primer número de la revista Caminos. Ambos hechos nos hablaron de un CMMLK creativo que hacía frente a uno de los tiempos más duros vividos por la Revolución. Eso realmente me “encarretó”. La Revolución era vista desde adentro, pero en conexión con lo que pasaba en el continente. ¡Qué maravilla para la Revolución y para el continente! Así, mucha gente en Latinoamérica nos solidarizamos con esta “forja del acero”…, y de qué manera.
He estado en varios momentos, a cual más gratificante y pleno, con el CMMLK, con el gusto, la alegría y la sencillez del pueblo cubano: en la asesoría de dos cursos socioteológicos, en el acompañamiento a la tesis de Teología y Educación popular de nuestra muy querida y recordada Adalys Vásquez, en la asesoría a uno de los cursos de Teología del recinto universitario, en la colaboración con artículos para Caminos.
Es bastante imaginarse los próximos veinticinco años. Sin embargo, me atrevo a soñar con ustedes más espacios para el trabajo con las y los jóvenes, para la creación artística, para la expresión de la infancia, para la sensibilización y la acción ecoambiental, para discutir la pedagogía y la espiritualidad que transversa todo lo anterior; espacios y momentos para reconstruir y celebrar memorias de emancipación, para el diálogo intergeneracional y, por supuesto, mucho, mucho más trabajo en investigación. Investigar en redes virtuales con y desde el enfoque de la Investigación Acción Participativa. Bueno, todo esto sueño y lo comparto con todo el cariño y el aprecio que les tengo.
¡Abrazos en la vida, la fe y la esperanza que nos une!

NESTOR NAPAL
(ARGENTINA-NICARAGUA)
AYUDA POPULAR NORUEGA
Yo supe del CMMLK hace nada menos que diecisiete años, en lo más sustancioso del Período Especial. Fue por una entrañable amiga común, Mara Luz Manzoni, educadora popular brasileña que acompañó los primeros pasos de las cubanas y los cubanos del Centro en ese camino. Desde Ayuda Popular Noruega (APN), estaba en las exploraciones iniciales de la cooperación solidaria en Cuba, y le pedí a Mara opinión sobre con quiénes. No recibí una valoración desinteresada; por el contrario, fue apasionadamente parcial, como debe ser. Así conocí a Esther, Raúl, Joel. Yo no sabía mucho sobre Educación popular, pero entendí que en ese momento de la historia de Cuba la sacudida existencial que describían los participantes de los cursos era esencial para el consenso que la Revolución necesitaba recrear. Tantos años después, sigo pensando lo mismo.
Desde 1995 hemos apoyado el enorme proceso de Educación popular del Centro, en sus distintas expresiones, y parte de sus programas de comunicación y de solidaridad; contribuimos a los encuentros entre el CMMLK y otros luchadores sociales latinoamericanos. El Centro nos ayudó también a valorar algunos de los procesos que apoyamos en Cuba. Las colegas cubanas que en distintos momentos trabajaron con APN y yo hemos tenido la suerte de poder construir y mantener con la gente del CMMLK una relación de confianza y sinceridad. Hemos conversado reiteradamente largas horas sobre la realidad cubana, el rol del Centro y de nosotros en ella, y sobre muchas otras cosas más importantes que el mapeo del pedacito que la cooperación financia.
En su cruzada por la renovación de la cultura política cubana, el Centro y cientos de las mujeres y los hombres formados allí han ido construyendo nuevos sujetos sociales que promueven transformaciones en lo personal, lo comunitario, lo político, basados en la concepción de la Educación popular. Es un proceso en pleno desarrollo: el Centro debe continuar cediendo protagonismo hacia esos sujetos, acompañándolos, calificándolos, estimulando su interconexión.
Aunque en Cuba soplan vientos de cambios y hay muchos nuevos roles que buscan protagonistas, creo que la contribución principal del Centro en los próximos años debería continuar en la formación y en la comunicación, en el desarrollo integral de capacidades de personas y colectivos como sujetos críticos. Imagino que esa persistencia no resulta fácil frente a muchas necesidades, más demandas y menos ofertas incondicionales de apoyo. Sin embargo, es bueno mantener el norte en estas sabidurías centrales, donde el Centro tiene mucho para dar.
La dirigencia y gran parte de la población cubanas exploran ahora nuevos caminos, luchan por mantener vivas maravillosas conquistas que han hecho a Cuba diferente y referente, y por deshacerse de muchas cargas que resultan insoportables. El contexto es difícil, y sin duda hay diferentes miradas y diferentes intereses sobre el rumbo que estos cambios deben tomar. Es un proceso cuya direccion predominante resultará de la acción de fuerzas diversas. Creo que al Centro, a las redes que ha contribuido a crear, a las mujeres y los hombres que se sienten marcados por la Educación popular, les toca un papel central en esa disputa: para promover imaginarios y caminos no individualistas; para mostrar que son posibles soluciones eficaces con más participación, con formas asociativas de organización social. Conciliar eficacia y eficiencia con solidaridad y acción colectiva: un desafío gigantesco al que el Centro y su gente han venido sumando mucho y para el que seguirán teniendo también muchos amigos.

SHARON HOSTETLER
(ESTADOS UNIDOS)
ACCION PERMANENTE POR LA PAZ
Antes de conocer el CMMLK conocí a sus fundadores, Raúl Suárez y Clara Rodés. Los conocí hace muchos años, el 31 de diciembre de 1982, cuando celebré el año nuevo con Raúl y Clara junto a los miembros de la Iglesia Ebenezer.
Siempre me acuerdo de aquella visita, la alegría, el compromiso con la vida y con la paz. Y me impresionó mucho que aceptaran sin preguntas y ni prejuicios a una norteamericana cuyo gobierno había hecho tanto daño a su país. La segunda vez que vi a Raúl fue en el año 1984, también antes de existir el CMMLK. Sus palabras aquel día me impactaron mucho. Yo trabajaba con Acción Permanente por la Paz (APP) en Nicaragua. Mi trabajo con APP me llevaba a las zonas de guerra, donde los contrarrevolucionarios apoyados y financiados por mi gobierno le hacían la vida imposible a la gente de Nicaragua. Nosotros, los miembros de APP, documentábamos el impacto en la población civil de la política de guerra de nuestro gobierno. En noviembre de 1984, el gobierno de Ronald Reagan había mandado un buque de guerra a las aguas territoriales de Nicaragua para enfrentarse con un barco que venía hacia allí desde Bulgaria. El presidente Reagan decía que el barco transportaba repuestos para los aviones de guerra (los MIG) de la Unión Soviética. Nicaragua se preparaba para un ataque del buque de guerra. Los de APP decidimos enfrentar el buque en el mar para decir “no” a la guerra y dejarle claro a nuestro gobierno que, si atacaba a los nicaragüenses, nos estaría atacando a nosotros también. Llegamos cerca del buque de guerra en un barquito pesquero viejo y pequeño, pero con un mensaje grande de paz. Cuando regresamos a la costa nos esperaba mucha gente en una iglesia donde hicimos una vigilia permanente mientras el buque de guerra se mantenía en las aguas de Nicaragua. Una de las personas que nos acompañó en la vigilia fue Raúl Suarez, quien estaba de visita en Nicaragua. Raúl nos dijo: “APP debe estar en Cuba para documentar el impacto del bloqueo impuesto por su gobierno, que tanto daño les hace a los cubanos y las cubanas. ¡Cómo habría cambiado la historia de Cuba si hubiera existido una Acción Permanente por la Paz cuando su gobierno atacó al pueblo cubano en Bahía de Cochinos!” La invitación era clara, y nunca olvidamos las palabras proféticas de Raúl Suarez. Pero pasaron muchos años antes de que APP llegara a Cuba. Fue solo en 1999 que la junta directiva nos envió a mí y a Michael Joseph para ver las posibilidades de llevar delegaciones de ciudadanos norteamericanos a Cuba para ser testigos del impacto del bloqueo y documentarlo. Llamé a Raúl Suarez para saber si nos podría atender durante nuestra visita. Por supuesto, dijo que sí. Fue en la tarde cuando el taxi nos dejó en la calle frente el CMMLK. Salió Joel Suárez a saludarnos diciendo: “¡Por fin llegaron los del barco para trabajar por la paz en Cuba!” El CMMLK nos recibió con los brazos y los corazones abiertos, y ese fue el principio de una relación que con los años se ha profundizado muchísimo.
El CMMLK es nuestra contraparte en Cuba. Por intermedio de su Programa de Solidaridad, ha recibido más de sesenta delegaciones de APP. Más de mil doscientos estadounidenses han ido a Cuba para ser testigos del impacto del bloqueo y del trabajo por la paz del pueblo cubano. Sin la ayuda del Centro, eso habría sido imposible. El personal del Centro ha recibido a las delegaciones de APP, y con mucha paciencia y un gran compromiso con la paz, ha ayudado a los participantes de las delegaciones a entender que la paz entre nuestros pueblos es posible.
Lo importante es que el compromiso del CMMLK es trabajar por la paz y la justicia. Y me parece que el trabajo por la paz con justicia muchas veces nos lleva por caminos desconocidos. Pero cuando trabajamos en comunidad, con un compromiso común, encontramos el camino con nuevos retos y éxitos. Como dijo el poeta Antonio Machado, “Caminante, no hay camino, se hace el camino al andar”. Tengo fe en que el CMMLK va a ser fiel a su misión y su visión, y espero que siempre trabajemos juntos APP y el CMMLK.

TOMAS HANSEN
(ESTADOS UNIDOS)
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MOVIMIENTOS SOCIALES
Conocí personalmente al CMMLK en 1991, aunque había oído antes del Centro. Mi primera visita fue para planificar la primera caravana de Pastores por la Paz, y recuerdo bien cuando hablaba con Raúl, especialmente porque él tenía una cara de interés combinado con confusión. Imaginé que pensaba: “¡¿Que proponen estos gringos locos!?”, seguido de inmediato por: “Están locos, pero me gusta la locura”. Y el resto es historia. Desde entonces hemos tenido una relación de compañeros y amigos, y siempre —sea que nos encontremos en Cuba, en México, o en la América Central, donde quiera— he sentido un gran respeto por el CMMLK.
Participé con el CMMLK en las primeras cinco caravanas de Pastores por la Paz, más un sinnúmero de delegaciones a la isla, así así como giras con miembros del CMMLK en los Estados Unidos. Ahora tenemos una nueva colaboración: un programa de estudios intensivos sobre la Revolución cubana, la historia de la isla, las relaciones Cuba-Estados Unidos y la cultura cubana. Será un programa de estudios de un semestre (trece semanas) que arrancará en el 2012 y que les permitirá a los gringos jóvenes un conocimiento más amplio de los éxitos y retos de la Revolución. Esperamos que ayude al desarrollo más amplio e informado de los grupos de solidaridad con la Revolución cubana.
¿Qué querría que el CMMLK incorporara en los próximos veinticinco años? ¡Uuuuyyy! Como siempre, el CMMLK tiene una visión de largo plazo, y qué bueno.
Es un ejemplo de la fe que a veces nos hace falta, pero que se encuentra en abundancia en el CMMLK, y quizás esta inspiración es lo más importante que ustedes pueden ofrecer al mundo en los años que vienen. Creo que uno de los trabajos o ejemplos más destacados del CMMLK en el transcurso de los años ha sido la promoción de la Educación popular, y espero que sigan perfeccionando esa línea de trabajo. Además, ustedes han tenido un papel importante, en algunos casos clave, en la construcción y los avances de la izquierda en la América Latina. Opino que su presencia internacional ha sido importante y debe seguir con más fuerza en el futuro.

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